No hay nada más increíble que caminar por las calles de mi universo de Fantasía.     El tiempo transcurre sólo si así quiero, pues aquí no hay ayer, hoy o mañana y mucho menos edad alguna... Hoy puedo ser, el más anciano de este mundo, entregado al placer de la contemplación,  mañana un joven guerrero en busca de aventuras y después el niño que se entretiene, jugando con las lunas que habitan el cielo.

Aquí, los lagos son espejos que no reflejan únicamente lo que puede verse a la distancia, sino que también revelan detalles que no se observan a simple vista... seres que habitan en mi mente y qué ahí encuentran, una puerta de salida para entregarse a sus extraños ritos.   Puedo percibir miríadas de alas, extraños brazos, ojos ensoñadores e identificar sonidos que de alguna manera me hacen vivir un momento con ellos, ser parte de su sintonía, y luego retornar al privilegiado papel de observador.

Las distancias no existen en Fantasía.  Todo está tan cerca como mi imaginación lo desee.   Puedo tocar las nubes, cruzar continentes de un solo paso o hundirme en las profundidades del mar con sólo pensarlo... y no hay oscuridad, dentro de la cual,  mis ojos no puedan mirar, ni frío que a mi piel lastime o ser, por más increíble que sea, al que no pueda encontrar.  

Fantasía es la verdadera realidad de mi vida.... En ella estás tu... Aquí puedo tocar tu mano, mirarme en el fondo de tus ojos y perderme entre tus cabellos.   Puedo verte correr y juguetear entre los árboles, sin dejar ni un momento de escuchar tu risa y aspirar tu aroma.   Si te alejas en un barco de vela, puedo llegar a ti montado sobre una nube... si te acercas y me entregas un beso... entonces, sé que ahí me quedaría... para siempre jamás.