Laureano se echó sobre la espalda el bulto con sus escasas pertenencias e inició la larga jornada que lo llevaría a la gran ciudad. Ni siquiera consideró lanzar una mirada hacia atrás, pues cuanto más pronto olvidara su pasado, mejor sería. Él, como muchos otros de la región, había nacido en una familia dedicada en cuerpo y alma a cultivar las tierras de su patrón, pagando de esta manera una deuda contraída mucho tiempo atrás por sus ancestros.
Nunca se atreverían a ofender al patrón preguntando el monto de la deuda, pues él era el único que sabía de números y se encargaba de proveerlos de ropa, comida y alguno que otro menester, siempre llevando en el gran libro el registro detallado de cada cosa y colocándolo al lado de la raya de la semana. Así había sido con sus abuelos, así había sido con sus padres, así había sido con él y siempre tuvo la certeza de que así sería con sus hijos.
Vagamente recordó el día en que fue llamado a la hacienda del patrón para ayudar a cargar las carretas, las palabras de despedida que éste les dirigió con lágrimas en los ojos y su precipitada salida. Poco después un primer grupo de campesinos armados, que bajo los gritos de tierra, libertad y de otros por el estilo, se dió a la tarea de saquear la hacienda y sus alrededores. Después formaron a Laureano y al resto de los hombres de la hacienda, les pusieron un machete en la mano, les informaron que ya eran parte de ese ejército y los mandaron a pelear.
Y se pasó el resto de su vida, trabajando como burócrata de tiempo completo y los fines de semana, veía partidos de futbol (Le iba a las chivas)... Ahhh, pero eso sí, se daba su tiempecito para salir a ver las estrellas cuando el smog de la ciudad se lo permitía...
¿Eso si te parece interesante ****UCHOOOOOOOOO?
Explicación:
"El" comenzó a escribir una historia de la nada. Lentamente en su mente se formó la historia de una familia que trabajaba en una hacienda Porfiriana, en la que le debían todo al patrón, por lo que allí nacían y morían trabajando para él. Situó la época al final del Porfirismo en donde grupos de diferentes revolucionarios tomaban por asalto las haciendas, las desvalijaban y a los trabajadores no les quedaba de otra más que unirse a la causa, sin entenderla en lo absoluto.
"Ella" continuó la historia, pero enfocándose a las relaciones sentimentales de la hacienda, con especial atención a una atracción existente entre Laureano y una de las hijas del hacendado, misma que tenía que mantenerse escondida por la diferencia de clases existentes. La precipitada huida de los dueños de la hacienda deja a los dos sumidos en una total confusión.
"El" observa como la narración cambia completamente de sentido, pues imaginaba a un Laureano metido en la revuelta, haciendo lo que los otros hacían ya que estaba acostumbrado a obedecer órdenes, asaltando haciendas y vitoreando la causa de la revolución, para finalmente quedar libre... y no saber ni que significa eso, sin un trabajo para vivir y con su familia desaparecida. Comenta el asunto con "Ella", pero haciendo énfasis en que la historia ya pasó a ser una novela de amor y que perdió la parte interesante.
"Ella" elimina todo lo que había escrito y lo sustituye por.... bueno, el desenlace final de la historia.
Nota: Los **** sustituyen el comienzo de un nombre jejeje. La parte de "Ella" se perdió en la última versión y no creo poder recuperarla.
Para mi no hay sonido más bello que el del mar... de momento puede ser tan arrullador y tranquilo como el de esas pequeñas olas que llegan a la playa, suben por la arena y simplemente se retiran, pueden ser cautivadoras como las grandes olas que rompen a la distancia sin que uno pueda apartar la vista de ellas ni dejar de estremecerse con la fuerza que denuestan... y el sonido embravecido de las olas en medio de una tormenta, no tiene igual con cosa alguna en este mundo.
Yo tengo toda una colección de sonidos hermosos en mi sonidoteca personal, Uno de los más bellos, es el de amanecer, es un sonido formado por varios a la vez, es algo así como de pájaros y gallos lejanos, la luz que vá apareciendo en el horizonte, Dios despertando, y muchos otros, que no sabría descifrar, pero que forman una armoniosa melodía que acompaña todos los días a nuestro astro rey. Otro, es el de la lluvia cuando empieza a caer y la acompaña ese delicioso aroma a tierra mojada... El sonido de las palomas torcases a mediodía, me recuerdan mi niñez.... El hermoso sonido de la voz de mi hijo, cuando me dice "Te amo"... El del mar también me gusta, sobre todo en las noches, cuando nada lo empaña... Y por último, el sonido de las campanas cuando suenan al unísono dando la bienvenida un año que comienza, ¡Es grandioso!.
Cuando me preguntan por mi color favorito, nunca sé que decir. El verde es increible, pues de inmediato pienso en el pasto, plantas y hojas... es un deleite mirar el campo a la distancia y tratar de contar los distintos tonos de verde... cuando ya creo haber visto todos, la luz me hace trampa y los modifica de nuevo. El azul es majestuoso... ese azul casi negro de las profundidades del mar, o ese tono casi verde que se mira desde una lancha, y qué decir del mar Caribe, no serían suficientes todos los pinceles del mundo para pintar todas sus tonalidades. No, no podría nunca hablar de mi color favorito...
A mi, me pasa igual... No sé si me gusta más el verde, el azul o el violeta... Lo que sí sé es que me gustan más la gama de los colores fríos... Aunque los ocres, también me atrapan... Mmnnn, veo que estoy hablando como pintora... Pero eso que dices de los verdes, es lo que me atrae de este, es increíble como pueden caber tantos tonos de un mismo color en una sola mirada, al maravilloso mundo de la naturaleza. Creo que mi favorito, es el verde pasto, pero de ese pasto recién nacido, tierno y que huele a esperanza, a un día de relax, en el que eres tan feliz, que no quieres que termine ¿Conoces ese olor?
El espacio exterior me fascina. La Luna y sus misterios, como el porque tienen el tamaño exacto para cubrir al Sol en un eclpse.... verla aparecer en el horizonte y dominar el cielo después de que el Sol se ha ocultado me cautiva. A veces puedo incluso convencerme de que una gran escalera serviría para alcanzarla y borro de mi mente el echo de que esté a 30 veces el tamaño de la tierra. Las estrellas y las constelaciones que estas forman son magia... no esa que utlizan los astrólogos que todavía parecen medievales poniendo a la tierra en el centro del universo, sino esa magia que nos permite que después de ver una estrella a simple vista, tomemos un telescopio para mirar al mismo sitio y encontremos que realmente es un cúmulo de estrellas todas tan parecidas a nuestro sol. Se que 14,000 millones de años luz de Universo es muchísimo para que una vida alcance a apenas rascarle algún secreto, pero el intento se hace...
No me importan, ni el tamaño de las estrellas, su número o la distancia, menos cuan grande sea el universo, ni dónde empieza o termina, (Si es que termina en algún lado) Lo que sí... El ver ese estraordinario cielo tachonado de pequeñas lucecillas blancas parpadeantes, me embelesa y puedo quedar hipnotizada por varias horas viéndolo, sentirme diminuta ante su grandiosidad y luego hacerme uno con él, y si aunado a esto, tengo la suerte de ver una estrella fugaz ¡Ni hablar! es uno de los más bellos regalos... La luna, es como una vecina a la que admiraras y de la cuál estás pendiente, para ver que fabuloso traje de diseñador se puso hoy y a la que no quieres acercarte, para no romper la magia... Y el sol cuando apenas se asoma por el horizonte y cuando se está despidiendo, me cautiva.
Asì somos... Y por eso nos entendemos tan bièn... Te amo ¿Lo sabes verdad?
No hay nada más increíble que caminar por las calles de mi universo de Fantasía. El tiempo transcurre sólo si así quiero, pues aquí no hay ayer, hoy o mañana y mucho menos edad alguna... Hoy puedo ser, el más anciano de este mundo, entregado al placer de la contemplación, mañana un joven guerrero en busca de aventuras y después el niño que se entretiene, jugando con las lunas que habitan el cielo.
Aquí, los lagos son espejos que no reflejan únicamente lo que puede verse a la distancia, sino que también revelan detalles que no se observan a simple vista... seres que habitan en mi mente y qué ahí encuentran, una puerta de salida para entregarse a sus extraños ritos. Puedo percibir miríadas de alas, extraños brazos, ojos ensoñadores e identificar sonidos que de alguna manera me hacen vivir un momento con ellos, ser parte de su sintonía, y luego retornar al privilegiado papel de observador.
Las distancias no existen en Fantasía. Todo está tan cerca como mi imaginación lo desee. Puedo tocar las nubes, cruzar continentes de un solo paso o hundirme en las profundidades del mar con sólo pensarlo... y no hay oscuridad, dentro de la cual, mis ojos no puedan mirar, ni frío que a mi piel lastime o ser, por más increíble que sea, al que no pueda encontrar.
Fantasía es la verdadera realidad de mi vida.... En ella estás tu... Aquí puedo tocar tu mano, mirarme en el fondo de tus ojos y perderme entre tus cabellos. Puedo verte correr y juguetear entre los árboles, sin dejar ni un momento de escuchar tu risa y aspirar tu aroma. Si te alejas en un barco de vela, puedo llegar a ti montado sobre una nube... si te acercas y me entregas un beso... entonces, sé que ahí me quedaría... para siempre jamás.
Deja de actuar como si la vida estuviera formada tan solo por susurros, o es que acaso crees que por bajar siempre la mirada nadie nota tu presencia, te engañas tu sola, la esencia de tu existir es más deslumbrante que el fulgor del rayo.
Es desgarrador intentar estar a tu lado y no saber si mi presencia te afecta, a veces una simple mirada tuya me lleva más allá del cielo, para después sumirme en un abismo de desesperación por tu indiferencia y quiero correr, arrancarte de mis pensamientos y termino de nuevo cerca de ti, en espera de algo.
Es que acaso puede un sueño ser más fuerte que yo, tener la fuerza para nublar mi vista, hacerme olvidar quién soy, borrarme de mi mismo, sé que esto no puede seguir así, que no pudo abrazar el fuego, y sabiéndolo desecho mis pensamientos,
Hay recuerdos escondidos en mi mente que ocasionalmente vislumbro, se acercan a mi conciencia y comienzan a tomar forma, pero en cuanto trato de atraparlos se desvanecen sin dejar rastro, no sé porqué se han vuelto tan frecuentes, o, si sé y lo niego, y aunque intento hacerme con uno de ellos, les tengo miedo, pues sé que soy yo hablándole a mi ego.
No sé si nos alcanzará el tiempo para acercarnos, o nos sobrará, para alejarnos. Quizá, algún día tu me extrañes y te preguntes ¿qué paso? o tal vez, en algún momento, lo logre entender yo.
Lo que sé de cierto, es que esto que siento, puede ser inmenso... más no eterno.
Entré y vi la hora. Muy temprano todavía, pero de cualquier manera miré entre las mesas buscándola... ella es tan impredecible que bien podía ya estar allí. No estaba.... mi respiración volvió a la normalidad. Seleccioné una mesa: no tan escondida, pero algo independiente para tener nuestro propio espacio. Pedí un café y abrí el libro que traía en la mano... comenzó a correr el tiempo y mis ojos nunca pasaron de la primer línea.
Llegué al café apresurada y muy nerviosa... Mi corazón latía desbocado y te busqué entre las mesas. Ahí estabas, vestías muy formal y sostenías un libro en la mano (Obvio) Me miraste y saltaste de la silla.
Era ella, no había duda alguna... esos ojos, esa sonrisa... era ella. Sentí un rayo correr por todo mi cuerpo y mi corazón comenzó a latir sin control. No sé cuando me puse de pié, pues mi mente había perdido el control sobre mi cuerpo y sólo tuve fuerzas para hacer un gesto ridículo con mi boca, decir algo inteligible y estirar estúpidamente mi brazo con la mano abierta.
Me acerqué a ti, y mi primera reacción, fue abrazarte... Supongo que esperabas un apretón de mano o algo así (Conociéndote), nos dijimos lo que se dice en estos casos... Eres tal como te imaginaba, bla, bla, bla... Nos sentamos.
Me abrazó. Me abrazó y por un instante todo pareció desvanecerse... pero, entonces ella habló y todo mi ser se concentró en el sonido de su voz. Algo comentó y creo que le respondí de forma coherente, pues continuó hablando sin borrar la sonrisa de su rostro. No sé cuándo nos separamos y mucho menos cómo es que tomamos asiento, pero cuando mi mente al fin regresó de su viaje, alguien estaba tomando su orden al lado de la mesa.
Pedí una limonada con agua mineral y tú seguiste tomando tu café... Nos miramos a los ojos y mi rostro tenía dibujada... ¿Dibujada? Nooo, ¡Tatuada! Una sonrisa idiota de premio mayor, mientras tú decías: ¡Amo tu sonrisa!... Hablamos y hablamos...
Esto no podía ser real... ¡Yo estaba con ella! Y lo más increíble de todo: ella parecía feliz de estar a mi lado. Todas esas horas en que yo imaginaba con terror su decepción, al no ser yo tal y como ella esperaba, se hicieron nada ante ese brillo de sus ojos, esa sonrisa perpetua y el sonido de su voz. No dudé en hablarle de mis sentimientos, de mi fascinación por ella y de todo lo que había soñado. Hablamos y hablamos.
Y mientras lo hacíamos, no dejaba de mirar tus labios, imaginando todos los besos que nos debíamos. Esos que nos enviamos cada día, en estos dos años, al cerrar la sesión... Esos con los que soñé tantas noches de insomnio, pensando en ti y que la distancia, hacía tan lejanos e inalcanzables... Al fin estamos aquí, pensaba... No puedo creer que, con solo estirar mi mano, lo pueda tocar... Supongo que tú pensabas lo mismo, porque no tenías cara de escuchar lo que yo decía...Y te veía... Y me veías.
El roce ingenuo de nuestras manos sobre la mesa, provocó en mí una avalancha de recuerdos. Tu a kilómetros de distancia, pero al mismo tiempo sentada a mi lado hablando de las maravillas del universo. Sabía que podía tomar tus manos, acariciar tu brazo e incluso robarte un beso... pero algo me decía que en ese momento no estábamos en ese sitio al que sólo tú y yo pertenecíamos, esto era la realidad y de alguna forma todo era diferente. Sé que hablábamos, pero lo que yo quería decirte estaba escrito en mis ojos... y en tus ojos también yo leía lo que pensabas.
Estuvimos... ¿Cuanto? ¿Una hora?... ¿Un siglo? No sé, pero, en cuanto pudimos, nos fuimos a caminar tomados de las manos, por la playa solitaria, a la orilla del mar... Y dejando atrás el mundo y sus ataduras, con luna por testigo, nos comimos a besos, una y mil veces más.
El día llega a su ocaso, lo que significa, más recuerdos que almacenar, algunos que, ni al caso... y otros nuevos que preferiría olvidar.
Si tan sólo algo ocurriera, y los nuevos recuerdos, el lugar de los otros, quisieran tomar... ya encontraría la fuerza, para con ellos lidiar.
Pero ya son demasiados, demasiados para una vida.
Si pudiera regresar sobre mis pasos desbaratar todo lo que forma mi historia, borraría cada segundo, cada día, cada hora. y a no saber de mí, yo llegaría.
Pero ahora ellas van en mi como una carga, llevando mi cordura a la deriva y a cada instante, las heridas duelen más.
Pero algún día todo llegará a su fin y podré olvidar, y si alguien un recuerdo mio, intenta guardar, que haga lo que quiera... porque eso, a mi, ya no me ha de importar.
Soy una mujer enamorada y soy también el hombre de mis sueños... Un pensamiento dividido en dos y un alma completada con otra, el norte y el sur, venus y marte.